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Tratamientos oncológicos en pocas palabras: qué significan los términos más frecuentes
Explicaciones breves sobre la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, las terapias dirigidas, la inmunoterapia, la hormonoterapia y el trasplante de células madre. · 6 min de lectura
Esta sección está en revisión por hablantes nativos y profesionales sanitarios; si algo no queda claro, consulta la versión en rumano o en inglés o pregunta a tu equipo médico.
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El plan cambia de una persona a otra
No existe un único tratamiento para todos los cánceres. El plan depende, entre otras cosas, del tipo de cáncer, de su extensión, de las características del tumor, del estado general y del objetivo de la atención. Algunas personas reciben un solo tipo de tratamiento y otras, una combinación.
Que oigas el nombre de un tratamiento no significa que esté disponible ni que sea adecuado para tu situación. La decisión se habla con el equipo de oncología.
La cirugía
La cirugía puede extirpar el tumor o una parte del tejido afectado. Se usa sobre todo en los tumores sólidos y puede servir para el diagnóstico, para el tratamiento, para aliviar los síntomas o para valorar hasta dónde se ha extendido la enfermedad.
La radioterapia
La radioterapia usa dosis altas de radiación para destruir células cancerosas o frenar su crecimiento. Normalmente trata una zona concreta. Puede administrarse desde fuera del cuerpo o mediante una fuente colocada dentro del cuerpo, según la indicación.
La quimioterapia
La quimioterapia usa medicamentos que matan células cancerosas o detienen su crecimiento. Puede llegar a varias zonas del cuerpo y administrarse de distintas formas, entre ellas en perfusión intravenosa o por boca. El esquema y los posibles efectos dependen de los medicamentos que se usen.
Las terapias dirigidas
Las terapias dirigidas actúan sobre ciertas proteínas o alteraciones que ayudan a las células cancerosas a crecer y a extenderse. Para algunos tratamientos hace falta analizar determinados biomarcadores. Que se identifique una diana no garantiza automáticamente que esté indicado un medicamento concreto.
La inmunoterapia
La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario a reconocer o a atacar mejor el cáncer. Hay varios tipos de inmunoterapia, y no son adecuados para todos los cánceres ni para todas las personas.
La hormonoterapia
La hormonoterapia frena o detiene el crecimiento de algunos cánceres que usan hormonas para desarrollarse, como ciertos cánceres de mama o de próstata. No es lo mismo que el tratamiento habitual de los síntomas hormonales.
El trasplante de células madre
El trasplante de células madre repone las células que forman la sangre después de que se hayan visto afectadas por dosis altas de quimioterapia o de radioterapia. Se usa en determinadas situaciones y requiere una valoración y un seguimiento especializados.
Qué significan «antes», «después» y «para controlar los síntomas»
Un tratamiento puede administrarse antes del tratamiento principal, para reducir el tumor, o después, para reducir el riesgo de que la enfermedad vuelva. A veces el objetivo es controlar el cáncer o aliviar los síntomas, no curarlo. Pregunta al equipo cuál es el objetivo concreto en tu plan; el mismo nombre de tratamiento puede usarse con objetivos distintos.
Preguntas útiles para tu equipo
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento en mi caso?
- ¿Qué alternativas hay y por qué me recomiendan este?
- ¿Cómo se administra y cuánto dura el plan propuesto?
- ¿Qué efectos secundarios hay que comunicar y a quién?
- ¿Cómo vamos a comprobar si el tratamiento funciona?
En resumen
Los nombres describen formas distintas de tratar el cáncer, no una jerarquía de tratamientos. Para entender un plan necesitas tres cosas: el objetivo, el motivo de la elección y la forma en que el equipo va a vigilar los efectos.
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