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Cambios en el gusto durante la quimioterapia: por qué ocurren y qué ayuda a la hora de comer
Sabor metálico, comida que no sabe a nada o que de repente parece demasiado salada: son de los efectos más frecuentes de la quimioterapia sobre la alimentación y, por lo general, mejoran después del tratamiento. Qué puedes probar, según lo que notes. · 4 min de lectura
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La respuesta corta
Un sabor metálico, comida que de repente parece demasiado salada o que no sabe a nada: son de los efectos más frecuentes de la quimioterapia sobre la alimentación. Por lo general mejoran cuando termina el tratamiento y no significan que estés haciendo algo mal.
Por qué cambia el gusto
La quimioterapia afecta a las células del cuerpo que se renuevan rápido, y las papilas gustativas están entre ellas. El olfato, muy ligado a la percepción del sabor, puede verse afectado de la misma manera. Una revisión sistemática de la literatura científica (Hovan y colaboradores) confirma que este cambio en el gusto, llamado disgeusia, es un efecto documentado de varios tratamientos oncológicos, no una reacción aislada.
Los tipos de cambio que puedes notar
- sabor metálico, sobre todo con la carne;
- comida que parece demasiado salada o demasiado dulce en comparación con como la recordabas;
- falta de sabor: la comida parece «sosa»;
- olores que de repente te provocan rechazo, incluso los que antes te resultaban agradables.
Qué ayuda, según lo que notes
- sabor metálico: prueba con cubiertos de plástico o de madera en lugar de metal; marina la carne antes de cocinarla; si ni así ayuda, las proteínas de otras fuentes que no sean la carne roja pueden tolerarse mejor durante un tiempo;
- comida sin sabor: los condimentos frescos, las hierbas aromáticas, los adobos y las salsas ligeramente ácidas pueden devolver algo de sabor;
- sabor demasiado dulce: una pizca de sal sobre la comida puede equilibrar la sensación;
- en general: la comida fría o a temperatura ambiente suele tener un sabor más suave que la caliente; enjuagarte la boca con agua antes de comer puede ayudar a percibir el sabor.
Lo que no ayuda
Obligarte a comer exactamente lo que comías antes, a toda costa, cuando ahora simplemente te sabe mal. Es más útil cambiar la receta o los condimentos durante un tiempo que renunciar a la comida por un sabor que te provoca rechazo.
Ideas de comidas, sin empezar desde cero
Las recetas ya adaptadas a los síntomas, que puedes filtrar según lo que más te moleste, están en la guía de nutrición de oncoDots: no tienes que inventarte el menú desde el principio.
Cuándo conviene hablarlo con tu equipo médico
Si el cambio en el gusto hace que comas mucho menos durante varios días seguidos, o notas que has adelgazado sin querer, díselo a tu equipo médico: conviene comprobar, junto con la pérdida de peso no intencionada, si se trata solo del gusto o si interviene algo más.
Preguntas para tu equipo
- ¿El cambio en el gusto que tengo ahora es esperable con mi tratamiento o habría que revisar otra cosa?
- ¿Hay algún dietista-nutricionista con experiencia en oncología con quien pueda hablar sobre alternativas para comer?
- ¿Cuánto tiempo suele tardar en mejorar después de este tipo de tratamiento?
El siguiente paso
Elige una sola idea de las de arriba y pruébala en la próxima comida: no tienes que aplicarlas todas a la vez para ver qué te ayuda a ti.
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